El gobierno de Estados Unidos parece estar intensificando su enfoque hacia las empresas de inteligencia artificial extranjeras, especialmente aquellas con sede en China. Según un memorando de la Casa Blanca, se ha indicado que estas entidades están llevando a cabo campañas de destilación a gran escala de los sistemas de IA de frontera estadounidenses.
Se ha reportado que la Casa Blanca planea compartir información sobre estas actividades con otras compañías de IA en el país, facilitando una coordinación para contrarrestar estas operaciones. La destilación, en el contexto de la IA, se refiere al proceso de entrenar un modelo basándose en las salidas de uno más avanzado, lo que permite replicar sus capacidades.
Además, Michael Kratsios, asesor de ciencia y tecnología del expresidente Trump, ha señalado que estas operaciones chinas utilizan miles de cuentas proxy para eludir la detección y aplican técnicas de liberación para acceder a información confidencial. En respuesta, la embajada china en Washington ha calificado estas acusaciones de "slander" y ha enfatizado la importancia que China otorga a la protección de los derechos de propiedad intelectual.
En otro contexto, se ha lanzado la vista previa de DeepSeek-V4, un modelo de IA que promete un rendimiento comparable al de los mejores modelos cerrados del mundo, aumentando la capacidad de contexto a 1 millón de palabras.