Peter Moore, exejecutivo de la industria de los videojuegos, tuvo un impacto significativo en su paso por Electronic Arts hasta 2017, donde dejó un legado a pesar de las controversias. Durante su gestión, la compañía fue votada como la peor en EE.UU. por el final de Mass Effect 3, lo que él considera un resultado desproporcionado en comparación con problemas mayores en el mundo. Posteriormente, se convirtió en CEO del Liverpool FC, donde también enfrentó desafíos en la comunicación con los aficionados.
A pesar de los éxitos del club en su mandato, incluyendo la UEFA Champions League y la Premier League, su contrato no fue renovado en 2020. Moore mencionó que su enfoque de relaciones públicas, que funcionó en el sector de los videojuegos, no fue bien recibido por los propietarios del club, quienes consideraban inapropiado su compromiso en redes sociales.
En una entrevista, Moore reflexionó sobre la volatilidad de los aficionados tanto en los videojuegos como en el fútbol, señalando que su estrategia era ser accesible y humano en la comunicación. Sin embargo, sus propietarios no compartían esta visión, lo que finalmente llevó a su salida del club.