En 2025, Jason Osborne logró su tercer título mundial en el ámbito de los esports de ciclismo, consolidándose como una figura clave en esta disciplina en rápida evolución. A lo largo de ese año, acumuló más de 100,000 dólares en premios, superando la marca de seis cifras en ganancias. Su rendimiento fue impulsado por su dedicación total al ciclismo esports tras anunciar su salida del equipo UCI WorldTeam Alpecin-Deceuninck en septiembre de 2024, donde había experimentado un comienzo difícil.
A pesar de los desafíos iniciales, incluyendo la presión mental y física de competir semana tras semana sin ingresos garantizados, Osborne destacó en el evento final en Abu Dhabi. Compartió datos de su rendimiento, recogidos a través del medidor de potencia PM9 Origin, que resaltan las exigencias únicas de esta modalidad. “El cuerpo no es una máquina”, reflexionó, reconociendo que no siempre estaba en su mejor forma durante las competiciones.
El ciclismo esports combina la intensidad del ciclocross con las exigencias de esfuerzo sostenido del ciclismo en pista, requiriendo esfuerzos explosivos y una rápida recuperación. Osborne, quien se ha convertido en un referente en el ciclismo esports, continúa demostrando que el éxito en este deporte va más allá de un simple currículum y se basa en la capacidad de adaptarse y rendir bajo presión.