La reciente acusación de tres ex-empleados de Supermicro ha elevado a la empresa al centro de la atención mediática en el ámbito tecnológico. Estas personas están acusadas de conspirar para enviar servidores de inteligencia artificial a China, lo que infringe las leyes de exportación de EE. UU. Supermicro, un actor importante en la fabricación de servidores, ha emitido un comunicado donde su presidente y CEO, Charles Lang, reafirma el compromiso de la compañía con la protección de las tecnologías avanzadas y la propiedad intelectual de América.
La investigación se centra en las actividades de estos ex-empleados que supuestamente colaboraron con intermediarios para realizar pedidos de servidores equipados con GPUs de la empresa, destinados a un cliente en China. Se estima que Company-1 adquirió alrededor de $2.5 mil millones en servidores de Supermicro entre 2024 y 2025. Además, se alega que al menos $510 millones en servidores fueron desviados a China entre finales de abril y mediados de mayo de 2025, en contravención de las leyes de control de exportaciones de EE. UU.
El caso está siendo investigado por el FBI y otras agencias, lo que añade presión sobre Supermicro en un momento crítico. Las acciones de los acusados incluyeron la creación de "servidores falsos" para inspección, lo que subraya la gravedad de las acusaciones y el alcance de la operación.