El fondo soberano de Arabia Saudita, PIF, está en el centro de una propuesta de adquisición de EA, generando preocupaciones significativas entre los miembros del Congreso. Esta compra potencial podría llevar a que la compañía pase a ser de propiedad privada, lo que ha levantado dudas sobre las implicaciones que esto tendría para la industria del videojuego.
La reacción de los legisladores refleja un creciente temor sobre el control de grandes inversores sobre empresas de videojuegos. La adquisición propuesta no solo es notable por su magnitud, sino también por el contexto político que rodea a los inversores saudíes.
Con una atención cada vez mayor hacia la ética empresarial y la transparencia en la industria, esta situación podría desencadenar un debate más amplio sobre la influencia de los fondos soberanos en el sector del entretenimiento digital.