La controversia en torno a Bambu Lab ha alcanzado su punto máximo tras una actualización que restringió el uso de software de terceros en sus impresoras 3D. El año pasado, el YouTuber Louis Rossmann denunció que esta modificación obligaba a los usuarios a utilizar únicamente el software de Bambu Lab para sus dispositivos, lo que generó un descontento considerable entre los propietarios de impresoras.
Como respuesta a estas restricciones, los usuarios encontraron una solución en un programa de código abierto llamado OrcaSlicer, que les permitía utilizar sus impresoras sin las limitaciones impuestas. Sin embargo, Bambu Lab envió una carta de cese y desistimiento al desarrollador de OrcaSlicer, lo que llevó a la eliminación del software. La empresa argumenta que esta acción está respaldada por la sección 1201 de la Ley de Derechos de Autor Digitales.
Rossmann sostiene que la licencia AGPL del software de Bambu permite a los usuarios modificarlo a su antojo, lo que pone en duda la validez del cese y desistimiento. Además, Bambu Lab ha manifestado que apoya los forks de su software, pero no específicamente a OrcaSlicer, debido a su estructura. La discusión sobre el acceso y uso de software en las impresoras 3D continúa, con diversas implicaciones para la comunidad de usuarios.