La situación en la industria de los videojuegos se ha tornado crítica, con más de 16,000 despidos en 2023 debido a la disminución del auge impulsado por la pandemia. Este escenario se ha agravado en 2024 y 2025, donde las dificultades continuaron, y se prevé que 2026 no sea mejor. Brenda y John Romero, veteranos del sector, han compartido su preocupación, señalando que la situación actual parece ser incluso más grave que el colapso de la década de 1980.
Brenda Romero expresó que "hay tan pocas personas que no han sido afectadas", reflejando la angustia que sienten muchos en la industria. La empresa Romero Games, que co-dirigen, también se vio afectada cuando un nuevo shooter en desarrollo perdió su financiamiento inesperadamente. Aunque han logrado mantener el estudio con un "micro equipo", reconocen que el juego no será lo que originalmente se había proyectado.
Además, los problemas no solo afectan a los desarrolladores. Los consumidores también enfrentan desafíos, como escasez de componentes y precios en aumento, lo que ha llevado a un descenso en las ventas. Recientemente, Sony anunció un aumento significativo en los precios del hardware de PlayStation 5, citando "presiones continuas en el panorama económico global". La incertidumbre sobre cómo se resolverán estos problemas persiste, incluso con éxitos como Battlefield 6 que no han podido evitar los despidos masivos en Electronic Arts.