OpenAI y otros laboratorios de inteligencia artificial han adquirido decenas de miles de Mac minis y Mac Studios para entrenar agentes que realizan tareas de manera autónoma. Esta creciente demanda se debe a la escasez de chips de memoria, que ha dejado a los modelos más potentes agotados durante meses.
Además de OpenAI, la empresa Anthropic también participa en la adquisición de estos dispositivos, alquilando Mac minis a través de AWS. Su popularidad como computadoras locales para inteligencia artificial ha aumentado, impulsada en parte por el entusiasmo en torno a OpenClaw.
Las características técnicas de los Mac minis, como sus potentes chips, memoria compartida y un sistema de refrigeración eficiente, los hacen ideales para cargas de trabajo de IA que requieren largos períodos de procesamiento. Alternativas como el DGX Spark de Nvidia ofrecen un enfoque diferente, centrado en el poder de GPU dedicado.
Peter Voell, un exmiembro del equipo de infraestructura de OpenAI, está desarrollando un servicio en la nube basado en Apple llamado Mount Thor. En el segundo trimestre, los ingresos de Apple por Mac aumentaron casi un 29%, alcanzando los $10.4 mil millones.