En un reciente video, Tim Cain, director de The Outer Worlds y co-creador de Fallout, discute la dificultad de lograr un tono adecuado en los videojuegos. Menciona que, aunque el tono es fácil de sentir, resulta complejo de describir y ejecutar. Un aspecto clave de The Outer Worlds fue su enfoque en la discriminación basada en la clase social, excluyendo otras formas como la racial o de género.
Cain señala que esta decisión podría haber llevado a confusiones entre los jugadores, quienes percibieron el juego como un comentario sobre la discriminación en general. En sus palabras, "uno no debería ser juzgado por su clase social", pero el juego a menudo retrataba conflictos de manera simplificada, lo que podría haber afectado la percepción del tono.
A pesar de sus intentos de transmitir un mensaje anticapitalista, Cain destaca que diferenciar el tono puede ser complicado, especialmente cuando diferentes departamentos de desarrollo buscan objetivos distintos. Esta falta de consenso puede llevar a decisiones difíciles sobre cómo preservar la coherencia del tono en la jugabilidad.
Con la secuela en marcha, los desafíos en la narrativa y el diseño de The Outer Worlds 2 continúan, ya que la crítica hacia el capitalismo puede resultar superficial si no se exploran más a fondo las ideologías subyacentes.