Fallout 76 ha experimentado una notable transformación desde su lanzamiento en 2018, convirtiéndose en un sandbox de calidad que ha revitalizado la serie. Este cambio significativo comenzó con la actualización Wastelanders, que reintrodujo los NPCs, una parte esencial del RPG que había sido eliminada en un principio. La decisión de prescindir de estos personajes fue parte de un enfoque innovador de Bethesda para crear un juego de supervivencia multijugador, aunque inicialmente no tuvo la aceptación esperada.
El director del juego, Emil Pagliarulo, señaló que la idea original era que el juego fuera impulsado completamente por los jugadores, lo que llevó a la eliminación de los NPCs. Sin embargo, esta estrategia resultó ser un error, ya que los personajes no jugables son fundamentales para la experiencia de Fallout y para el desarrollo de la narrativa del jugador. La falta de NPCs hizo que muchos jugadores se sintieran desilusionados con el juego.
A pesar de estas dificultades, Bethesda logró adaptarse a las críticas, llevando a cabo una revisión completa con Wastelanders, que no solo trajo de vuelta a los NPCs, sino que también mejoró considerablemente la jugabilidad y la inmersión en el mundo del juego. Esta actualización marcó un punto de inflexión importante para Fallout 76, permitiendo que el título recuperara su relevancia y atrajera a nuevos jugadores.