Slay the Spire 2 ha sido lanzado en acceso anticipado, generando grandes expectativas entre los fanáticos del género roguelike. La secuela busca mantener la esencia del juego original, que se convirtió en un pilar fundamental y un referente para los creadores de deckbuilders. Al iniciar la aventura, los jugadores se encuentran con personajes familiares como Ironclad, Silent y Defect, cada uno conservando sus mazos y reliquias iniciales.
Durante las primeras partidas, el sentimiento de nostalgia se transforma rápidamente en un sentido de déjà vu. Muchos de los arquetipos y estrategias del primer juego regresan, lo que permite a los jugadores revivir sus experiencias pasadas. Aunque se introducen algunas cartas y reliquias nuevas, la jugabilidad se siente muy similar a la de hace ocho años, lo que podría ser tanto un punto positivo como negativo.
A pesar de esta familiaridad, la fórmula fundamental de Slay the Spire sigue siendo atractiva. La combinación de juego preciso y la creación de combos emocionantes se mantiene intacta. Sin embargo, el panorama del género ha cambiado desde el lanzamiento del original en 2017, con títulos como Hades y Mewgenics que han innovado en la narrativa y el diseño de juego, lo que plantea la cuestión de si la secuela podrá competir con estas nuevas propuestas.