El desarrollo de secuelas en videojuegos ha llevado a transformaciones sorprendentes en las mecánicas y géneros. Entre los ejemplos más notables se encuentra Helldivers 2, que pasa de ser un shooter de dos palancas a un juego de disparos en tercera persona, demostrando un cambio exitoso en su enfoque. La serie Police Quest también ilustra esta evolución; comenzó en los años 80 como aventuras gráficas y se transformó en un juego de tácticas isométricas y luego en shooters en primera persona, aunque algunos consideran que estos últimos son spin-offs más que secuelas directas.
Otro cambio significativo se observa en Duke Nukem 3D, que comenzó como un juego de plataformas en 2D y evolucionó a un shooter en 3D, dejando atrás sus orígenes en dos dimensiones. Esta transición ha permitido que Duke se mantenga relevante en la industria, destacándose por su diseño de niveles innovador. A medida que los videojuegos han avanzado, las secuelas han desafiado las expectativas, llevando a los jugadores a nuevas experiencias a través de giros de género inesperados.