Doom ha sido adaptado para jugarse en un entorno sorprendente: un microchip biológico que utiliza células cerebrales humanas. Cortical Labs ha logrado que estas neuronas, previamente utilizadas para jugar a Pong, ahora interactúen con el clásico de 1993. Este avance se basa en el CL1, "el primer ordenador biológico desplegable por código", que traduce las señales eléctricas en movimientos dentro del juego.
Los investigadores, liderados por el Dr. Brett Kagan y el Dr. Alon Loeffler, han mapeado el feed de video de Doom a patrones específicos de estimulación eléctrica. Esto permite que las células cerebrales respondan a eventos en el juego, como la aparición de enemigos, y ejecuten comandos motores en respuesta. Aunque el rendimiento actual es similar al de un jugador novato, el sistema muestra potencial para procesar información y realizar acciones dentro del juego.
A pesar de su nivel de habilidad, el logro de Cortical Labs demuestra una fusión innovadora entre biología y tecnología. La idea de que un conjunto de células cerebrales pueda jugar a Doom evidencia la creatividad en el desarrollo de nuevas tecnologías y plantea preguntas sobre el futuro de la inteligencia artificial.