Un artículo extenso de The New Yorker ha puesto en tela de juicio la confianza en Sam Altman, CEO de OpenAI, revelando acusaciones de deshonestidad habitual. La publicación de 16,000 palabras ofrece un nuevo contexto sobre situaciones notorias en la carrera de Altman, como su destitución y regreso a OpenAI en 2023, así como su relación conflictiva con Elon Musk.
Entre los puntos más controvertidos del artículo se encuentra un plan fallido que buscaba que líderes mundiales compitieran entre sí, con OpenAI presentado como una especie de "arma nuclear" en la que tendrían que invertir para no quedar atrás. Aunque OpenAI ha calificado esta descripción de "ridícula", ex-empleados indican que la idea fue considerada seriamente. Greg Brockman, presidente de OpenAI, supuestamente propuso que la organización se beneficiara al enfrentar a potencias como China y Rusia entre sí.
A pesar de las negaciones de OpenAI, el artículo sugiere que la propuesta fue popular entre los ejecutivos y que fue abandonada solo después de que empleados manifestaron su descontento. Esta discusión se considera parte de un patrón más amplio en el que Altman ha visto su reputación erosionarse entre sus colegas.