La intención de Meta de implementar un recorte significativo de su personal mediante inteligencia artificial ha fracasado, revelan documentos internos. Bajo el nombre en clave "Project OT", la compañía planeaba reducir varios equipos hasta en un 60 por ciento, dejando el trabajo a pequeños grupos de empleados humanos encargados de supervisar a los trabajadores virtuales de IA.
El 19 de mayo, horas antes de la primera ronda de despidos, el CEO Mark Zuckerberg detuvo un segundo ciclo de recortes que estaba previsto para noviembre. La decisión se debió a múltiples factores, incluyendo la falta de productividad de la tecnología de agentes y las críticas de inversores respecto al enorme presupuesto destinado a la IA. Además, el descontento entre los empleados creció cuando se percataron de que el software de seguimiento registraba sus clics y tecleos, lo que generó una ola de publicaciones en la red interna de Meta.
La satisfacción interna entre los trabajadores cayó del 74 al 55 por ciento, reflejando el malestar generalizado. En julio, Zuckerberg reconoció que la tecnología de agentes no había avanzado al ritmo que él había anticipado.