Un segundo juicio colectivo ha sido presentado contra Valve, alegando que las cajas de botín en sus juegos, como Counter-Strike 2, Team Fortress 2 y Dota 2, están diseñadas para extraer dinero de los consumidores, incluidos los menores, mediante tácticas psicológicas engañosas. Este nuevo caso se suma a una demanda anterior presentada por el estado de Nueva York, que también acusa a la compañía de permitir el juego ilegal.
La firma de abogados Hagens Berman, representando a los demandantes, sostiene que Valve ha creado deliberadamente una plataforma de juego que les ha generado enormes ganancias. Según el comunicado del fundador Steve Berman, los consumidores juegan sin ser conscientes de que las probabilidades están en su contra. La demanda busca que Valve rinda cuentas y devuelva dinero a los usuarios.
El proceso de desbloqueo de las cajas de botín se asemeja al de una máquina tragamonedas, donde los jugadores gastan dinero en la esperanza de obtener un objeto valioso, aunque la mayoría de las veces reciben artículos de poco valor. Los demandantes argumentan que este sistema no es un elemento incidental de los juegos de Valve, sino un modelo de ingresos cuidadosamente diseñado. La demanda también alega que el Mercado de la Comunidad de Steam está diseñado para facilitar la venta de artículos digitales en mercados de terceros, a pesar de las prohibiciones en los términos de servicio de Valve.
El debate sobre si las cajas de botín constituyen una forma de juego persiste, pero la demanda asegura que el sistema de Valve cumple con la definición de juego según la ley de Washington, donde se establece que implica arriesgar algo de valor en un evento de azar. Según la demanda, los usuarios arriesgan dinero al comprar una llave para obtener un objeto virtual al azar, lo que califica como juego.