El modelo Qwen-Drive 1.0 ha demostrado una disminución en la tasa de desvío del vehículo, pasando del 24% al 12% en simulaciones. Esta inteligencia artificial integra tres funciones clave: percepción espacial, resolución de preguntas sobre tráfico y planificación de rutas, lo que la convierte en una herramienta versátil para la conducción autónoma. Sin embargo, los investigadores han señalado que las explicaciones proporcionadas por el modelo no siempre concuerdan con las decisiones de conducción que toma.
Desarrollado por la división de investigación de Alibaba, este modelo se basa en Qwen3.5-4B y añade dos módulos adicionales. Uno de estos módulos genera un mapa desde una vista aérea, identificando objetos en el espacio tridimensional y trazando la disposición de las carreteras. Este proceso permite medir la cantidad de información espacial que el modelo extrae de las imágenes.
El segundo módulo, denominado Planning Expert, se encarga de planificar los movimientos futuros del vehículo, utilizando datos internos del modelo. A pesar de las mejoras, el rendimiento espacial todavía es limitado si se entrena solo el componente adicional, lo que resalta la necesidad de un enfoque más integral para evitar la pérdida de conocimiento general en situaciones de tráfico inesperadas.