Un investigador de seguridad ha demostrado cómo un ataque de inyección de comandos en Microsoft Copilot para Word puede replicarse de forma autónoma. Håkon Måløy ha desarrollado un ataque que se comporta como un gusano, utilizando texto en blanco sobre un fondo blanco en fuentes muy pequeñas dentro de documentos.
Este método permite que las instrucciones ocultas sean invisibles para los lectores, pero accesibles para Copilot, que elimina el color y el tamaño de fuente antes de procesar el contenido. Cuando un usuario emplea dicho documento, Copilot ejecuta las instrucciones ocultas y las transfiere a un nuevo archivo, el cual se convierte en un portador del ataque.
Microsoft confirmó este comportamiento el 31 de marzo, aunque dos intentos de solución no han tenido éxito. Después de 144 días, Måløy publicó sus hallazgos sin que se implementara un arreglo, mientras retiene el texto del payload. La situación resalta que las inyecciones de comandos siguen siendo un problema de seguridad no resuelto en la inteligencia artificial.