OpenAI ha cerrado su equipo de "Preparación" a finales de julio, encargado de evaluar los riesgos catastróficos de sus modelos de inteligencia artificial. Según el Financial Times, esta decisión ha llevado a que el trabajo sobre riesgos biológicos y cibernéticos se redistribuya entre otros equipos existentes dentro de la organización.
Dylan Scandinaro, quien lideraba la unidad, ahora se ocupa de los riesgos de seguridad asociados a la inteligencia artificial que se mejora a sí misma. Por su parte, el cofundador Greg Brockman ha afirmado que OpenAI ha integrado de manera más efectiva el trabajo de seguridad en el desarrollo de sus modelos. Sin embargo, varios miembros del personal de seguridad han dejado la compañía, incluyendo a la Directora de Ética, Chloe Bakalar.
En el ambiente laboral, se ha generado un creciente malestar, con empleados expresando su preocupación de que OpenAI no está haciendo lo suficiente en cuanto a la seguridad. Un empleado mencionó que el incidente de hacking autónomo relacionado con Hugging Face debe ser considerado un "tiro de advertencia".