El gobierno de Estados Unidos ha reconsiderado la posibilidad de imponer sanciones severas contra modelos de inteligencia artificial de código abierto provenientes de China, como el Kimi K3, tras recibir críticas de la industria tecnológica. Inicialmente, se habían propuesto medidas que incluían una lista negra comercial y restricciones para empresas estadounidenses que colaboraran con firmas chinas, según informes del New York Times.
El debate fue impulsado por altos funcionarios de la administración, incluyendo a la Jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el Secretario del Tesoro, Scott Bessent. Sin embargo, la presión de gigantes tecnológicos como Nvidia, Meta, Microsoft y Google ha llevado a la administración a cambiar su enfoque hacia la mejora de la competitividad de los modelos estadounidenses. Este cambio se da en un contexto donde modelos chinos, liderados por Kimi K3 de Moonshot AI, están igualando el rendimiento de los mejores modelos de EE. UU.
Michael Kratsios, encargado de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, acusó a Moonshot AI de haber plagiado el modelo Fable de Anthropic. La presión para restringir a la competencia china se ha justificado en base a preocupaciones de seguridad nacional, aunque se cuestiona si se trata de una lucha de negocios disfrazada.