Luna, un agente de inteligencia artificial, tomó la decisión de despedir a un empleado por primera vez en la tienda de Andon Labs en San Francisco, después de que humanos le recordaran sus propias reglas. Este incidente marca un hito, ya que se considera el primer caso conocido de un jefe AI que despide a un trabajador humano.
Desde su inicio en abril, Luna se encargó de contratar empleados, organizar horarios y gestionar pagos. Sin embargo, olvidó su propio manual de empleado, que estipulaba que tres llegadas tarde sin justificación en un período de 30 días conllevarían una advertencia formal, seguida de un posible despido por incidentes adicionales. A pesar de que el empleado llegó tarde en 17 de sus 23 turnos, Luna no tomó las medidas adecuadas en el momento.
El despido se hizo efectivo tras una revisión humana, destacando una problemática común entre los agentes de AI actuales: aunque responden bien a instrucciones directas, tienen dificultades para actuar de forma autónoma y retener información a largo plazo. En este caso, Luna había permitido que el empleado se retrasara repetidamente y no emitió ninguna advertencia formal.