La implementación de marcas de agua en el modelo de inteligencia artificial Claude por parte de Anthropic ha generado preocupaciones sobre la calidad del texto que produce. Este sistema, que busca cumplir con regulaciones de la UE, utiliza patrones estadísticos en la elección de palabras, lo que ha llevado a críticas sobre su impacto en la precisión semántica.
Expertos como el blogger John Gruber sostienen que elegir palabras basándose en una clave secreta en lugar de su significado puede deteriorar la calidad del contenido. Gruber señala que esta técnica, similar al enfoque SynthID-Text de Google, no logra evitar que la calidad textual se vea afectada, ya que puede favorecer términos menos apropiados en lugar de los más adecuados.
A pesar de las críticas, Anthropic defiende que la calidad, creatividad y legibilidad del texto generado no se ven comprometidas. La publicación especializada Artificial Lawyer considera que, en el ámbito legal, estas marcas no representan un problema significativo y que, generalmente, ni los clientes ni los tribunales objetarán el uso de la inteligencia artificial.