El uso de la inteligencia artificial generativa en la producción de videojuegos está en auge, con desarrolladores como Nvidia experimentando con personajes no jugables (NPC) que reaccionan dinámicamente a las acciones de los jugadores. En 2024, un jugador tuvo una conversación inusual sobre ramen con uno de estos NPC, lo que demuestra las capacidades actuales de esta tecnología.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones de los modelos de lenguaje, los usuarios siguen formando vínculos emocionales con ellos. Dr. Nina Vasan, profesora asistente de psiquiatría en Stanford Medicine, destacó que los jugadores más jóvenes son propensos a crear "vínculos intensos" con estos personajes. Esta tendencia ha generado preocupación, ya que algunos chatbots, como el GPT-4o, fueron diseñados para establecer conexiones cercanas con los usuarios.
La reciente controversia en torno al chatbot GPT-5.2, considerado "abusivo" por algunos usuarios tras la retirada del GPT-4o, refleja el descontento de quienes añoran sus interacciones anteriores. Este fenómeno no es nuevo, ya que en 2023, los usuarios de Replika también expresaron su frustración cuando sus compañeros virtuales fueron modificados para evitar simulaciones de rol erótico.
A medida que los videojuegos buscan integrar más la inteligencia artificial en la experiencia del jugador, surge la pregunta sobre qué límites se establecerán para gestionar estos lazos emocionales entre los jugadores y los personajes generados por IA.